ARTE Y DISEÑO ED Nº 183, Septiembre 2010 SREET ART

ARTE Y DISEÑO

ED Nº 183, Septiembre 2010

Street art

POR MARIA JESUS CARVALLO // FOTOS VICENTE GARCIA MEKIS

Invitación

Hecha por Matias hizo para la exposicion que presento en mayo y que titulo La mente es una plaza.

Inspirándose en los espacios públicos, el artista Matías Noguera hace mucho más que graffitis callejeros. Lo suyo es gráfica urbana –como él mismo la llama–, estudios de la sociedad y del ser humano que traspasa con mucho color a telas de formato extra large.

A Matías Noguera le gusta todo lo que tenga que ver con la cultura. No se deja llevar por las modas o por el qué dirán, y en su corta trayectoria ha logrado mucho más que otros con mayor experiencia.

Arquitecto, pintor, gestor cultural, profesor universitario, escenógrafo, Esto y más es parte de su currículum y eso que todavía no cumple los 30 años.

Tímido, habla lo justo. Lo suyo está en las manos, ahí no tiene límites ni vergüenza. Puede estar pintando dos días seguidos un mural a la intemperie y no sentir hambre, o dar vida a las más entretenidas propuestas sin tomar en cuenta los costos o los sacrificios.

Arquitecto de profesión, nunca ha ejercido su carrera, por lo menos no formalmente, aunque todos los días aplica sus estudios y su mirada analítica a cada nuevo proyecto que empieza. Se fascina con la pintura, con hacer grabados y con las pastas y los colores. Tampoco niega su admiración por el volumen, incluso un tiempo fue ayudante de una escultora consagrada y conoció de cerca el trabajo del modelado.

Viene de una familia grande. Los Noguera son siete hermanos y él es el menor, pero ninguno siguió sus pasos. Ingenieros y matemáticos, Matías revolucionó con sus serigrafías, dibujos y acrílicos. Cuenta que la inspiración le llegó de repente, en la época del colegio, y fue ahí cuando empezó a leer de arte. Descubrió que todos los personajes que le gustaban habían sido primero arquitectos, como Nemesio Antúnez y Roberto Matta, y se entusiasmó tanto con seguir sus vidas que entró a la universidad a estudiar esta carrera. Pero al poco tiempo se desencantó y se dio cuenta que prefería la creación personalizada. "Me daba claustrofobia estar sentado todo el día en una oficina dibujando abstractamente para no sé quién. Los artistas, en cambio, crean directamente a un público conocido y sin indicaciones de terceros".

Se autodefine independiente. Y lo es. Sin galerías de por medio o mecenas que le hayan ayudado en su trayectoria, ha crecido y se ha formado solo, sin ayuda. Su arte está inspirado en los graffitis, pero es mucho más que eso. Es un lenguaje parecido, pero sin sprays ni muros. Prefiere decirle gráfica callejera, donde los espacios públicos son la base de su creación. "Sin ejercer como arquitecto, el hecho de hacer intervenciones urbanas hace que le dé una nueva mirada a mi profesión y la practico de una manera distinta".

Entre los muchos proyectos que ha desarrollado se cuentan varias muestras colectivas, un mural para la estación de metro Rojas Magallanes, asumir como gestor cultural del Taller de Artes Gráficas Contrahuella y crear un original proyecto de difusión llamado Culturrifa. Pero sin lugar a dudas, el más importante de todos es la exposición individual que presentó en mayo pasado en la Biblioteca de Santiago. Titulada La mente es una plaza, se tomó la sala más grande de este espacio y la llenó con pinturas y gráficas inspiradas en la relación que existe entre la sociedad y la cultura. "No quería encerrarme en una galería, buscaba algo abierto y público. Que la gente fuera a ese lugar por otros motivos y que de paso conociera mi obra".

Usó su departamento como centro de operaciones de su exhibición. En el living organizó un sector donde iba colgando las telas que pintaba y a medida que las iba terminando, las enrollaba y guardaba para seguir con otras. Fueron seis meses de trabajo intenso. En ese tiempo armó y montó la muestra completa y cuando la tuvo lista se le ocurrió instalar un taller en la biblioteca misma, que tuvo abierto durante los días de la exposición. "La posibilidad de intervenir un espacio público te permite generar un diálogo directo con la sociedad, convirtiendo el lugar de trabajo en un sector comunitario de encuentro y manifestación, situándote en un punto intermedio entre tu taller y la calle".

El resultado fue un éxito rotundo, tanto que desde Buenos Aires le pidieron repetir la experiencia y montar allá la misma exhibición más adelante. Además, se acaba de ganar una beca en la Universidad Nacional de La Plata para ir a hacer una pasantía de seis meses en Arte Público Monumental. "No me propongo tanto lo que voy a hacer en el futuro, se va dando, estoy atento a las oportunidades y las voy tomando. Mi sueño, eso sí, es hacer una exposición parecida a la de la biblioteca en otros edificios públicos y crear un recorrido. Quiero llegar a mucha gente"